Hoy era un viernes común y corriente, eran como las 4 ó 5 de la tarde y como cada viernes me disponía a recoger mi cuarto por petición de mi madre, así que decidí comenzar a limpiar con la intención de tener permiso para salir al otro día con mis amigos.
Todo iba bien, limpié lo más rápido posible; después de 30 minutos mi librero, mi closet y mis cajones estaban limpios así que proseguí con mi estante de peluches, saqué peluche por peluche para intentar quitarles el polvo, lo que no recordaba era que atrás de todos esos peluches semanas antes había guardado una cajita que esperaba no volver a encontrar si no hasta dentro de mucho tiempo.
La vi y me quedé congelada recordando todo lo que había dentro de ella así que la quité de mi vista, pero la curiosidad me ganó y terminé abriéndola. Encontré para mi desgracia dentro de ella cartas hechas por mí, borradores, dibujos incompletos, notitas de amor, fotos, etc. Cosas que sinceramente ya no quería recordar, intentaba evitar que mis lágrimas salieran pero fue imposible, de un momento a otro sentía que los recuerdos me consumían, lloraba y lloraba descontroladamente sin saber qué hacer. Calculo que lloré aproximadamente 40 minutos hasta que me quedé completamente dormida; desperté con un nudo en la garganta, con mis ojos hinchados y mi cabeza toda revuelta con ideas, me di cuenta que había ignorado o más bien intentaba ignorar una parte de mi: mis SENTIMIENTOS.
Me había ignorado a mi misma todo por intentar poner un escudo anti dolor y por fingir que todo estaba bien, sin darme cuenta de que las cosas no solo se pueden ir de la nada u ocultarse. Encontré y acepté que en mi corazón había una gran herida, un gran dolor, algo que no lograba superar, algo que me lastimaba y que sin embargo seguía ahí.
Recordé mi cajita y fui a buscarla, abrí carta por carta y sonará masoquista pero a pesar de que me dolía demasiado yo quería seguir leyéndolas para recordar todos esos momentos que me habían hecho tan feliz; pasaron por mi cabeza mil y un cosas, tanto felices como tristes. Lo primero que sentí fue mucho rencor hacia a mi por haberme desvivido así por alguien, luego me di lastima, pero al final de todo entendí que me había enamorado y que si las cosas habían pasado había sido por amor.
Tenía millones de preguntas revoloteándome como ¿Aún me recordará?, ¿Me extrañará?, ¿Me querrá todavía?; Dentro de mi sentía un gran vacío que desde hace mucho ya no sentía, todo mi “no pasa nada”, mi “estoy bien, no se preocupen” y mi seguridad se habían escapado, me recosté sobre mi cama pensando lo peor, mis ilusiones, mis planes, mis metas se habían acabado, mis planes habían cambiado. Lloraba por que decía: “Hace un año yo era tan feliz y ahora todo es complicado”, no encontraba la manera de explicarme cómo es que yo estaba en esta situación si yo no tenía la necesidad de estar así. Mi mundo había dado un giro de 180° y todo era tan diferente.
Los días transcurrieron, al principio sentía que moría pero mi tristeza fue desapareciendo conforme los días y mis pensamientos fueron más y más claros cada vez, desde aquel día hasta el día de hoy he comprendido que esa etapa de mi vida si fue muy bonita pero que no puedo seguir estancada en algo que ya pasó, mi vida continúa, aún me quedan muchos otros amores, muchas otras cosas por vivir, por aprender, tengo 17 años me falta demasiado por crecer, más experiencias, más de todo.
Me alegro porque hasta el momento ya no me siento confundida, mis metas regresaron (de diferente manera pero llegaron), mis ilusiones poco a poco se recuperan, todo en mi vida siempre ha sido muy bueno, muy feliz así que no debo dejarme llevar por situaciones pasajeras; eso es lo que pienso hasta ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario