Últimamente me he dado cuenta de que todos los jóvenes de entre 17 y 18 años que estamos a punto de terminar nuestros estudios de bachillerato tenemos una problemática en común: “NUESTRO FUTURO”, así que el decidimos tomarlo como tema de discusión en esta semana.
Muchos de nosotros nos encontramos estresados por eso, ya sea porque no sabemos que estudiar, nuestros padres quieren elegir nuestras carreras, no nos sentimos aptos para tomar a tan corta edad una responsabilidad tan grande, tenemos miedo de estudiar en otro estado, país o cuidad, nos da miedo vivir solos o simplemente no sabemos en estos momentos que es lo que queremos.
En estos momentos es cuando sentimos que se nos cierra el mundo, no queremos fracasar, tenemos miedo de que rompan nuestros sueños, nuestras ilusiones, todo lo que tenemos planificado, nos sentimos angustiados por si pasamos o no el examen de “x” o “y” universidad, tal vez y no asistamos a la universidad que nos gustaría por recursos económicos; en fin tenemos en la cabeza mil y un cosas menos lo que somos ahorita, yo no digo que esté mal planificar ni mucho menos preocuparnos, pero siento que en cierta parte estamos olvidado nuestro presente, nuestro último año juntos, nuestro tiempo de estar felices, de convivir, de disfrutar a nuestras familias, de equivocarse, de enamorarse, de ilusionarse, de ser inmaduros, de decir tonterías, de reírse a carcajadas, de pedir consejos, de caerse, de levantarse, de hacer, de deshacer, de ser simplemente lo que queremos ser y sentirnos conforme con eso. Tenemos que aprovechar ahorita que estamos en esta etapa, porque no sabemos que pueda pasar en el futuro, porque la vida es solo una y tenemos que disfrutar cada segundo de ella al máximo.
Hay que esclarecer que el futuro e incluso el presente no solo consisten en nuestros logros y objetivos académicos; son importantes, pues de ahí depende nuestra economía hasta nuestros últimos días de vida. Estamos en un mundo donde el dinero es fundamental, pero eso no nos indica que debe de ser lo más importante o nuestra prioridad. Es común escuchar en nuestras casas la frase "el dinero no lo es todo", y es algo muy cierto. Con dinero puedes satisfacer todos tus caprichos y necesidades materiales de cualquier tipo; también es verdadero que el que tiene más dinero tiene más poder, pero no del todo. Hay cosas muy importantes que el dinero no puede comprar (aunque suene a comercial), y que son igual de importantes que el antes mencionado: la salud y la felicidad.
Si no tenemos salud, no podemos disfrutar de la vida. Creo que podemos darnos cuenta cuando nos contagiamos de un simple resfriado o una alergia; sentimos como que el tiempo pasa muy lento y quisiéramos que llegara el día siguiente para ver si ya nos hemos curado. Hay personas que no gozan del privilegio de una buena salud, sin importar su raza y dinero. Podemos mencionar a un gobernador de Estados Unidos, a quien le detectaron un tumor cancerígeno fuera de tiempo, y quería remediarlo. Lo trasladaron a los mejores hospitales del mundo, total, tenía suficiente dinero para pagarlo, pero aun así no pudieron salvarlo. A partir de ahí comprendió que el dinero no era la vida, pero ya era muy tarde.
Mucha gente que está enferma se "programa" para estar triste, pues dicen que sin salud no tiene caso vivir. Por otra parte, hay personas que estando enfermas, disfrutan de su vida como si no les pasara nada. Puedo citar como ejemplo un conocido que padece de leucemia; él sabe que en algún momento va a morir, pero no le presta demasiada atención a eso. Una tía le preguntó que por que estaba feliz si sabía que en cualquier momento dejaría de existir, el solo respondió que la vida es muy corta, y aun más para él, por lo que no tenía tiempo de lamentarse y deprimirse.
Considero a la felicidad como el más grande de los sentimientos, aún superior al amor. A pesar de que a alguien no le sean correspondido, puede pensar con optimismo que llegará otra persona a su vida, por la cual esperará felizmente.
Ya para concluir, pienso que si juntamos salud, dinero y felicidad, podemos hacer de nuestra vida un éxito total. De los tres antes mencionados, el dinero es el menos sobresaliente. ¿Por qué? Es algo fácil de explicar; hay personas que con poco dinero son muy felices, y hay otras que tienen muy buena salud que no sería posible comprar con dinero.
Así como pensamos a futuro económicamente, tenemos que tomar en cuenta mejorar o mantener nuestra buena salud, ya sea practicando algún deporte y/o comiendo saludable. Además, debemos proponernos ser felices todo el tiempo, pues estando de un humor agradable hacemos lo que nos corresponde con mayor eficiencia y pensamos con mayor claridad. Recordemos la frase “No hagas promesas estando feliz, ni tomes decisiones estando enojado”.
Nuestro futuro es importante, pero no nos olvidemos de lo que somos ahora (: